Cuantas veces me han repetido estos últimos meses la frase de: ¡Qué bien te veo! ¡Se te ve muy feliz! y cuantas veces he respondido sí, estoy bien, pero por dentro estoy echa un lío, con un cumulo de sentimientos sin encontrar, de sentimiento perdidos y de preguntas sin responder, simplemente por el echo de no tener respuesta.
Mi cabeza sigue echa un lío, no sabe que quiere, no sabe donde se encuentra, no sabe a donde va, ni a donde quiere llegar, está estancada. Y ya el corazón ni te cuento, con las heridas abiertas todavía, con heridas que sangran y que cuando parece que van cicatrizando se vuelven ha abrir. Por que esta sensación, esta sensación de agobio, de debilidad, de culpabilidad, de dolor.
Hay cosas que por mucho que pase el tiempo siguen doliendo, las mentiras duelen, los desengaños duelen, ver la vida pasar duele, poner una falsa sonrisa duele.
Pasan los días y vas asumiendo muchas cosas pero aún así el dolor continúa y más intentando que nadie se de cuenta de que realmente no estás tan feliz, que realmente no sonríes porque te salga sonreír, sino porque fuerzas esa sonrisa, esa sonrisa que al quedarte sola se convierte en lágrimas porque no entiendes que has hecho mal para estar pasando lo que estás pasando, porque te desubicas y no sabes hacia donde ir, porque detrás de esa sonrisa hay un alma rota.
Lo fácil que lo hacen algunos y lo rápido que se olvidan de todo y lo cuesta arriba que se me está haciendo, de verdad no lo entiendo, por favor alguien que me diga como se hace, como se hace para no sentir dolor, como se hace para olvidar de un día para otro, como se hace para seguir teniendo ganas de vivir, porque a mi las fuerzas se me están agotando y cuando creo que mejor estoy me doy cuenta de que no, de que más me duele y que menos fuerzas tengo.
Y si me ves sonreír, no me abraces a mí, abrázame el alma porque será ella quien está llorando.